La fertilidad representa el estado óptimo de salud global. Hoy en día los trastornos de fertilidad son frecuentes, los malos hábitos en la alimentación y una escasa actividad física contribuyen a ello.

 

La obesidad está considerada como la epidemia del siglo XXI. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 39% de la población mundial adulta presenta sobrepeso y el 13% obesidad; en España, pasamos del 45,4% en 1995 al 53,3% en 2006. Esto es un claro indicativo de que debemos hacer cambios en nuestros hábitos nutricionales, puesto que el sobrepeso afecta tanto a la fertilidad femenina como la masculina.

 

Las mujeres con obesidad tienen mas probabilidades de sufrir disfunciones ovulatorias que aquellas que tienen un peso normal. En algunas de ellas también se ha establecido una relación con el Síndrome de Ovario Poliquístico. Destacaremos que aunque tengan ciclos regulares, la obesidad en sí misma se asocia con una menor tasa de embarazo espontáneo y un aumento del tiempo de búsqueda de gestación. Hay estudios que demuestran que los niveles de Hormona Antimulleriana (hormona que informa de la reserva ovárica) son un 34% más bajos en mujeres de 18 a 35 años, obesas y con ciclos normales, en comparación con mujeres de peso normal.

 

La obesidad masculina aumenta la posibilidad de parámetros seminales anormales.
Todo indica que este sobrepeso puede provocar alteraciones en los niveles hormonales, menor cantidad de espermatozoides y de menos movilidad, factores todos ellos que influyen en la fertilidad masculina.

 

Por tanto, comer sano debería ser algo prioritario en cualquier persona que persiga un estado de vida saludable, pero toma mayor importancia cuando se está intentando concebir. Resulta fundamental seguir unos hábitos saludables, antes y durante el embarazo, pues si los abandonamos  se pueden incrementar los riesgos de aparición de complicaciones. Durante el embarazo el riesgo de complicaciones obstetricias es tres veces superior en mujeres obesas, aumenta las tasas de abortos y tienen el doble de riesgo de muerte fetal que las mujeres con peso normal.