Si habéis pasado por el proceso de una transferencia embrionaria, seguro que en alguna
ocasión os habrán dicho entusiasmados que tenéis un embrión muy bonito, y vosotros habréis
pensado… ¿BONITO? ¿que es un embrión bonito? Tiene una explicación muy sencilla…
La mayoría de las clínicas en España, nos basamos en la catalogación morfológica de los
embriones creada por ASEBIR (Asociación para el estudio de la biología de la reproducción)
con la intención de unificar los criterios de valoración de los embriones.
Los parámetros morfológicos que se analizan en dicha catalogación varían según el estadio del
embrión (horas de evolución postinseminación). Se hace una valoración de la morfología del
embrión en cada estadio (d+1/d+2/d+3/d+4/d+5/d+6). El gameto femenino (oocito) también
se analiza morfológicamente, observando posibles alteraciones citoplasmáticas,
extracitoplasmáticas y del complejo cúmulo-corona radiata-oocito.
Una vez que el oocito es fecundado, se analizará su primer día de evolución, D+1 (16-18h post
inseminación). En éste día, los parámetros morfológicos que estudiamos son, la presencia,
localización y número de corpúsculos polares, el número de pronúcleos y su apariencia, los
cuerpos precursores nucleolares y la presencia o ausencia del halo citoplasmático.
Después de 43-45h postinseminación se evalúa la morfología del embrión en D+2 y el D+3
llega a las 67-69h postinseminación. En estos estadios analizamos parámetros como el
número de células, su tamaño y ritmo de división, el porcentaje de fragmentación celular,
posibles alteraciones citoplasmáticas, la zona pelúcida y la posible adhesión temprana.
El D+4 (90-94h postinseminación) observamos la división celular, la adhesión, la
compactación, la fragmentación y la vacuolización. En éste estadio las células comienzan a
unirse formando una mórula.
Las estructuras evaluadas en D+5 (114-118h postinseminación) y D+6 (136-140h
postinseminación) son el blastocele, la zona pelúcida, la masa celular interna y el
trofoectodermo polar y mural.
Valorando en cada momento las características señaladas anteriormente, catalogaremos la
calidad de los embriones en una de las cuatro categorías existentes (A/B/C/D) siendo la
categoría A la más óptima, estos tendrán mayor tasa de implantación según su morfología.
Hay que señalar que nos estamos refiriendo a características morfológicas y no genéticas y
que aunque a veces va ligado su aspecto con su material genético, hay otras muchas que no.
Esta labor de valoración de los embriones la realizamos los embriólogos y embriólogas, es una
labor larga y meticulosa, por eso nos entusiasmamos tanto cuando tenemos un embrión “muy
bonito” para transferir, es decir, un embrión que analizado morfológicamente, cumple con
todos los estándares para ser un embrión con un alto potencial de implantación y así lograr el
embarazo tan deseado. Y le llamamos en diminutivo “blasto” en lugar de por su nombre
completo que es “ blastocisto”, porque hemos pasado mucho tiempo juntos!